El éxito de toda tu investigación depende de una pregunta inicial clara. Un problema mal planteado es la principal causa de estancamiento, frustración y rechazo por parte de los asesores. En esta guía te enseñamos a delimitar tu tema y formular tu problema con precisión.
Definir el problema no es simplemente «elegir un tema», sino encontrar un vacío de conocimiento específico que tu investigación pueda llenar.
1. Empieza con un Tema Amplio que te Apasione
Pasarás meses (o años) investigando esto. Asegúrate de que sea un área que genuinamente te interese. Comienza leyendo artículos generales, noticias del sector o identificando problemas en tu propio campo laboral. Ejemplo de tema amplio: «La educación virtual en Perú».
2. Delimita el Tema (El Embudo)
El tema amplio no es investigable. Necesitas acotarlo. Pregúntate: ¿Qué población específica? ¿En qué contexto geográfico? ¿En qué período de tiempo?
- Mal ejemplo: «La educación virtual».
- Buen ejemplo: «El impacto de la educación virtual en el rendimiento de estudiantes de secundaria en colegios públicos de Lima durante la post-pandemia».
3. Identifica la Problemática Real (El «Vacío»)
Ya tienes el tema delimitado, ¿y qué? ¿Cuál es el problema? Revisa la literatura (artículos científicos) y busca el «vacío de conocimiento». Quizás muchos han estudiado el rendimiento, pero nadie ha estudiado la salud mental asociada a ello. El problema es lo que no se sabe o lo que funciona mal.
4. Formula la Pregunta de Investigación
El problema se cristaliza en una pregunta. Esta pregunta debe ser clara, concisa y respondible.
- Problema: «No se conoce con claridad cómo la falta de interacción social en clases virtuales afectó la salud mental de los estudiantes de secundaria…»
- Pregunta: «¿Cuál es la relación entre el número de horas de clase virtual y los niveles de ansiedad reportados por estudiantes de secundaria de colegios públicos en Lima durante el 2024?»
5. Justifica la Relevancia del Problema
Finalmente, debes poder responder: «¿A quién le importa esto?». Tu investigación debe tener una justificación práctica (ayudará a colegios a crear mejores políticas), social (mejorará el bienestar estudiantil) o teórica (llenará el vacío que dejaste claro en el paso 3).
Un problema de investigación bien definido es la mitad de la tesis terminada. Es el mapa que guía cada decisión futura, desde la metodología hasta las conclusiones. Si te tomas el tiempo para definirlo correctamente, el resto del proceso será infinitamente más fluido.

